Son las que me han curtido.
Todas las lágrimas son…las que me han abierto a reír como un niño.
A poder sentir un momento.
A poder amar desde dentro.
A poder inhalar y llenarme entero. Poder soltar y quedarme vacío.
Todo lo que han hecho todas y cada una de las lágrimas que he vomitado desde el alma todos estos años es subir la barra de la intensidad de mi experiencia vital como si fuera la marca de un saltador de altura.
Todo lo que han hecho es convertir cada momento en algo sagrado.
Ni más, ni menos.
