Cuando uno para y mira atrás.

¿Alguna vez has estado sólo durante un tiempo, quizás de viaje, en alguna misión o aventura y después de varias horas, a lo mejor días, semanas, incluso años, en medio de esa soledad te has dado cuenta de que en realidad nunca estuviste sólo.

Que todo ese tiempo estuvistes acompañado de un monólogo, unas conversaciones, a veces profundas, a veces encontradas…otras muchas sin sentido.

De forma que a pesar de no haber tenido oportunidad de intercambiar opiniones o haber socializado mucho más que las pocas veces en las que te cruzaste con algún desconocido, si es que los vistes y te atreviste a romper el entretenimiento interior, el recuerdo queda lleno de imágenes y discursos como si todo hubiera sido pasado por alguna serie de televisión?

Al final, por muy solos que pensemos que estamos, nunca estamos del todo solos. 

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