
Pronuncia la frase una y otra vez cuando necesites soltar la ansiedad y generar el espacio necesario para poder abrir el corazón y sentirte mejor.
Siente como al pronunciar esas palabras se crea la figura fonética de una montaña durante la exhalación.
La exhalación ocurre de forma automática al pronunciar las palabras.
Se consciente de que antes de pronunciar la oración, inhalas para proceder a exhalar al hablar.
No pares tras el «madishí» para inhalar. Es solo una parada en la cima para después bajar con todo.
Todo el proceso ocurre naturalmente durante la exhalación.
Subimos a la cima, paramos para mirar y bajamos con todo.
Intenta ir cada vez más profundo y más grave con cada exhalación.
Nota como el hecho de pronunciar las palabras genera naturalmente una vibración.
Puedes sentir cómo la vibración pasa a través de las cuerdas vocales, desde tus pulmones, garganta, nariz hasta la cabeza, incluso los ojos y como esa misma vibración roza tu cabeza, orejas, hombros e incluso llega hasta tus piernas.
Es normal sentir escalofríos y una sensación de iluminación y brillo cuando se hace profundamente y con paciencia.
Puedes convertir la oración en un simple tarareo, e incluso prescindir del tarareo y convertirlo solamente en una idea en tu mente y un soplido por tu nariz.
Es muy guay esa vibra que se genera. Te abre el corazón al agradecimiento y es un recurso eficaz para soltar todo lo que no necesitamos.
Hay espacio para todo. Todo cabe.