Y gracias Madre por la Vida.
Y por enseñarnos la sutileza. Por enseñarnos desde la paciencia.
Por tus flores, plantas y hasta las estrellas.
Porque todo cambia y el abismo es oscuro.
Porque en lo profundo del caos y las tinieblas una llama hace presencia.

Y aunque diminuta y sin estruendos, es más que suficiente.
Es todo lo que se necesita para guiarte de nuevo hacia la vida. Hacia el Sol y el firmamento. Dando espacio, una vez más. Dando bálsamo a esa herida.
El recuerdo queda atrás. Miles y miles de historias vividas. Una risa, una canción; una caricia, alma divina.
En ti la paz. Soplo de aire nuevo.
Gracias Mamá.
(a todas las Madres que hoy nos suben una vez más al cielo. Y al espíritu que en ellas vive y es nuestra Tierra. Feliz día de la Asunción.)