With every open heart

A veces, si uno no se interpone, la magia acaba por encontrar su curso. La música resuena; vibraciones certeras, que llenan el alma. La voz se junta en un abrazo sentido que sale desde el corazón. «With every, open heart…»

¿Cómo sabemos que estamos vivos sino es con un gesto sincero, necesitado, subordinado, desinteresado, sea presto o infinito, lleno de lágrimas o alegría. Una metáfora de lo que es la vida, con sus más y sus menos; sus momentos oscuros y su brillo inalcanzable; una hoja de papel donde pintar un cuadro, esa historia de aventuras, épica, amor y salvación. De pantanos ténues, montañas rocosas y dragones?

Qué somos si no una carátula de lo breve, un aliento desde el más allá, una sombra en el olvido, una cruz y un te quiero.

Estamos uno a cada lado. Del otro. Del vecino. Del de allí y el de más allá. Primos. Todos primos. Todos medios de una salvación que no puede no, ni ser más que conjunta.

Es hora de dejar de pelearnos. De arrimar el hombre y dar espacio. De pedir perdón, de soltar lastre, de mirar abajo.

Y de abrir. El corazón.

En ese espacio una luz entra, y me repito. Pero es así.

Hermana, gracias por la noche.

Hermano, gracias por el día.

Todos juntos cantamos!

«With eeeevery, open heart…»

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