Deja de interponerte en su camino. Deja que el dardo atraviese la malla de sombras.
Una noche larguísima. Sombras, mentiras y miedos. Falsos actores. Falsos escenarios. Falsas relaciones.
No hubo tiempo ni paciencia. Faltó el cariño, la condescendencia. Imperó el espíritu competitivo que convierte la experiencia en algo yermo, carente de esencia y compañerismo.
Y puestos, ese camino lleva a ver la puerta, pero no a acceder a través de ella. A sentir una caricia y ver el palacio desde fuera. De igual forma que había ocurrido en la mañana. Tacaño, superficial, corto de miras.
No es ese el camino.
No es ese el sacrificio.
Miedos, muchos miedos. Yerma, tierra yerma.