El hombre sin rostro se preguntaba entonces. Su pecho volvía a arder como solo antes había ardido al estar en ella:

“¿Por qué aquella vez había sido distinto?”

Intuía que quizás solo ella tenía un vacío capaz de soportar la magnitud del suyo. Que debajo de todos los disfraces y las palabras y los arrebatos y los cambios de humor; a pesar de los «te quiero» y los «nunca más» que hacían de aquello un auténtico caos de emociones diversas humanamente imposibles de entender, había algo único y sincronizado; poderoso y bello; capaz incluso de fundir el infierno donde ambos habían habitado quién sabe cuántas vidas anteriores.

El hombre sin rostro prosiguió:

—Es la sinceridad de poder abrirme en un gesto. De dártelo todo a cambio de nada.  De no esperar ninguna respuesta y simplemente fundirme en ti, de frente, mirándote a los ojos; apreciando cada poro de tu piel y tu belleza, tus miedos y trastornos, tus gritos y pasiones. Vaciarme en ti. Morir y renacer, como ya tuve la inmensa suerte de vivir una vez. Pero esta vez en ti. Un contenedor de todos mis males.

Paró un par de segundos para atender a la sensación de calor que sentía en su pecho ahí donde una vez solo había un inmenso boquete que iba desde el cuello a los pies. Prosiguió mientras sentía esa fuerza que nunca antes había sentido. Estaba vivo.

—Y en ti la luz. La inmensa fuerza que calienta y da vida. Que irradia la esencia y la magia que es eso. La pureza del amor cuando dos almas rotas se suturan en una inmensa bola de fuego capaz de fundir cualquier abismo. Desde el vacío.

Ella ni se inmutó.

La Bestia.

La Bestia ataba de su cola a cada una de las almas por sus gargantas y las llevaba encadenadas unas a otras bajo su inmensa barriga. Cada individuo formaba parte de ella y ella no era más que la suma de cada mentira de cada uno de ellos.

Los silencios -mentiras incluso peores por la carga que supone no tener la valentía de haber confrontado el asunto en su momento- habían convertido al monstruo en una criatura dantesca. Tan grande y pesada que devoraba ya todo a su paso por el abismo. Pronto no tendría más espacio ni más comida en las profundidades y entonces sólo le quedaría un lugar al que acudir.

Como siempre ocurre, la historia se volvería a repetir: un inmenso volcán explotaría, la tormenta fundiría rayos con fuego y La Bestia despegaría con tal furor, directa a las estrellas, que hasta una de las lunas explotaría. 

En ese momento la mayoría comprendería finalmente el precio real de haber vendido su alma al diablo. Ya no habría sitio alguno al que huír. Cielo y tierra se fundirían en un inmenso infierno.

Extracto de <Lucía en Saturno>

 

¿Qué necesita uno?

To start a new chapter with an «I Love You», I Miss You. I’ll wait for the tide to go up. As I have learnt already. I won’t hold the tears. I’ll open my heart up. I will let the air go in. I won’t fear. I will bear my responsability for this evil in the world. Starting with me. For my burden. For my cross. And I will look up and say «God -or whatever your name is- let me go, once again, of my pain and my sorrow».

I love my kids. I miss you dearly.

Papá. Xx.

Todas las lágrimas.

Son las que me han curtido.

Todas las lágrimas son…las que me han abierto a reír como un niño.

A poder sentir un momento.

A poder amar desde dentro.

A poder inhalar y llenarme entero. Poder soltar y quedarme vacío.

Todo lo que han hecho todas y cada una de las lágrimas que he vomitado desde el alma todos estos años es subir la barra de la intensidad de mi experiencia vital como si fuera la marca de un saltador de altura.

Todo lo que han hecho es convertir cada momento en algo sagrado.

Ni más, ni menos.

The serpent always holds more…

«Be wise like serpents…»

Jeremiah jumped backwards like a monkey. On and on he went: «The wind has changed into our favour!» «The Lord is Great!» «The wind has turned». The three people inside the car, one Joy, one evil and one disbelief couldnt do anything but watch. The Lord is great. 

And indeed the wind had changed.

«The Lord dont waste no time»

And finally it all made sense.

You are crazy not to belief the God up above.

Help me bring all nations.

Help me root the evil within. Dispense with the lies.  The enemy within. Its all a stage.

‘Let hear’ to those who have ears. ‘Let see’ to those who wait for the light.

Believe.

The Lord is Great.

…and I sobbed this time in faith and this time in joy. For the wind had changed and this time I was sure I was coming home.

*Camino. Washington.*

La carta…el corte. The Lord comes with a sword. The Lord despises those who stay on the fence.  For light is one and dark is the night. And those who want to stay in within must know them both.

It is time to go home.